SCOTTISH DANCING: UNA TRADICION QUE NOS LLENA DE ORGULLO

Crónica del campeonato anual más esperado
Por Belén Bianco

Cada semana desde principio de año, los lunes, miércoles y jueves asistíamos a clase de baile escocés en el Aberdare College. Y cada semana se hacía más y más estricta y detallista la forma de bailar y cada semana teníamos más y más nervios y ansiedad de que el 29 de Agosto al fin llegara.
Por  fin, ese momento para el cual nos estuvimos preparando todo el año llegó y todas teníamos la sensación de que había llegado la hora de demostrar todo lo que nos habíamos esforzamos a lo largo del año. Nos mentalizamos y analizamos cada corrección que Clari y Ro, nuestras entrenadoras, nos habían indicado.
Cada una de las bailarinas llegamos al St. Andrews Scots School en Olivos, a la hora que nos habían asignado, con amigos y familiares que nos acompañaban. Las más chicas fueron las que más temprano llegaron, las que primero bailaron y las que primero escucharon sus resultados.
Primary (6 años), Junior I (7 y 8 años de edad) y Junior II (9 y 10 años) son las categorías más jóvenes, y estas bailaron durante la mañana.  Las más grandes llegamos al medio día, listas para arrancar con el precalentamiento.  Nuestro turno llego justo después del almuerzo de los jueces.  Las categorías citadas para la tarde fueron: Secondary (11 y 12 años), Intermediante (13 y 14 años) y Senior (15 y 16).
Los bailes que se presentaban en la competencia eran: el “Highland Fling”, el “Sword Dance” y el “Seann Triubhas”.   En este torneo suelen arrancar con el “Highland Fling”, tal vez por ser el baile más fácil del los tres.  Mientras mirábamos a las otras bailarinas mostrar sus destrezas, cada una de nosotras esperaba en fila  hasta oír al  “señor de la pollera escocesa” decir nuestro número, momento en el cual debíamos subir al escenario y luego el señor “escocés”  decía su típica frase: “Quiet, please”, para dar dar comienzo la nueva ronda de participantes.
Cuando llega el  turno de una, cuando dicen nuestro número, es casi imposible describir lo que se siente.  A veces pienso que una persona que nunca ha competido en este tipo de disciplinas o nunca se ha tenido que subir a un escenario para mostrar su esfuerzo,  perseverancia y talento, no es consciente del torbellino de nervios y sentimientos que se sienten.
Cuando una está a punto de bailar, a los pies del escenario,  esos nervios que se tuvieron durante todo el día se incrementan y cierran el estómago.  Cuando una está ahí parada, delante de todos los que esperan ver lo que cada una preparó, el  corazón palpita más y más fuerte y se teme que cualquier cosa pueda salir mal.
Entonces empieza el baile.  Casi ninguna de nosotras puede sonreír de lo concentrada que se encuentra en cada detalle, en cada paso.  La consigna es sonreír y verse linda y radiante, pero se nos hace casi imposible cumplir con ese aspecto del baile.  Ninguna de las personas que nos miran de afuera, ni el jurado, ni el público, ni las profesoras(que también están muy nerviosas) saben lo que una piensa.  Cuando termina el baile y una baja del escenario completamente cansada, con temblor en las piernas.
Muchas veces una se siente aliviada y satisfecha de que todo salió bien, y otras desilusionada o con bronca, por haber cometido errores que no suele cometer en los entrenamientos.   Pero hay veces, cuando una se baja  del escenario y camina hasta donde está Clari, nuestra profesora, esperando con un caramelo y una sonrisa para felicitarnos, se sienten las dos cosas al mismo tiempo, “frustración y “satisfacción” porque con un solo comentario Clari pone todo en perspectiva y una se llena de orgullo por el simple hecho de haber competido. Cuando llega  el moneto de bailar el “Sword Dance” y el “Seann Triubhas (segundo y el tercer baile) , una se siente más cómoda, pero los nervios siguen allí.  Una vez que se termina con todas las disciplinas, una vez que se dejó todo allá arriba, solo hay que esperar. Esperar a que a los jueces les guste, esperar a que pongan los resultados en las pizarras y a ver si clasificamos.  A veces tardan poco en decidir y a veces tardan MUCHO.  A las más chicas les dieron enseguida los resultados: Juani Clement, Juli Otranto, Cata Rueda y Vicky Bergoglio clasificaron para las finales.   Los bailes de Vicky Andersen, Mary Barbiso, Delfi Papadouglas,  Jose Giavedoni, fueron muy buenos también, seguro clasificaran el año entrante.
En las categorías de las más grandes el proceso fue muy ditinto, los resultados tardaron horas y horas en llegar.  Mirabamos con ansia cada vez que mujer u hombre salía del teatro.  Caminaban por el patio seguidos por una multitud de bailarinas y profesoras que querían saber si tenían esos deseados resultados, pero nunca aparecían.
¡Hasta que finalmente llegaron!  Ya eran pasadas las 19:30 hs, y  habíamos terminado de bailar alrededor de las 6 y media. La mujer que tenía los números de las finalistas era muy encorvada y hablaba tan rápido que las profesoras no llegaban a escribir los números en sus hojas.  Entre las concursantes del equipo del Aberdare quedaron clasificadas: Fran Alcuaz, Ine Pereyra Guillot, Cata Pascual, Sofi Benavides, Candela Castelani, Agustina Vitale y yo.  Algunas solo quedaron en un baile, otras en dos y  tres.
Igualmente muchas de las que no clasificaron, habían bailado muy bien, como Emi Cañellas, Ceci Ferro, Mili Barra.   Una pena, pero siempre positivas seguiremos todas practicando y esforzándonos para poder seguir mejorando y poder quedar el equipo completo la próximas vez que vengamos.
Algo muy característico y peculiar de nuestro equipo es que todas compartimos todo.  El uniforme reglamentario para este tipo de competencias es sumamente caro y difícil de conseguir, ya que debe ser traído de Escocia o Canadá.   La pollera escocesa de vestir que se usa en los colegios, no sirve para bailar, el movimiento, el grosor de las tablas y le caída de esta deben ser acorde a lo que exigen los jueces.  Es por ello que tenemos 2 o 3 polleras y medias reglamentarias prestadas, que nos las vamos pasando entre nosotras cada vez que hay que bailar.  Es muy gracioso vernos correr por el “Hall” del teatro para pasarle la pollera a la próxima que debe subir al escenario.  Pero al mismo tiempo nos enorgullece saber que con solo 2 años compitiendo en esta disciplina contra colegios que tienen casi 100 años de tradición hemos acumulado más premios por competencia que cualquiera de los otros colegios.
Bailando y viniendo a estos torneos, tenemos una oportunidad increíble de aprender sobre la cultura y tradiciones escocesas y sus bailes, y seguir aprendiendo a cómo bailar.

La final

La final fue más variada, además de los bailes escoceses  ese día se juntaron también las finales e  “Song and verse” de las distintas categorías.   Como en las preliminares, en cada categoría se bailó, cantó o recitó a una hora predeterminada por los organizadores.
Primary, Junior I y Junior II fueron los primeros en participar, empezando a las 10 de la mañana y recibiendo los premios a las 14hs aproximadamente.    Todas las  chicas del equipo del Aberdare, se llevaron una o dos medallas y eso dio orgullo tanto a las profesoras como a los familiares que fueron a acompañarlas.
Julia Otranto,  en la categoría Junior I,  consiguió dos medallas de oro y una de plata y fue galardonada con el ”JOHN STONE TROPHY”.  Además vale destacar que es la participante más joven del Aberdare.  En la categoría Junior 2 también estuvimos en el podio: Vicky Bergoglio, se llevo dos medallas de plata, Catalina Rueda, dos de bronce y Juana Clement, una de bonce.
Las rondas de las categorías Secondary, Intermediate y Senior comenzaron cerca de las 15:30 hs.  Entre la entrega de premios de las más chicas y los bailes de las más grandes hubo un pequeño receso donde nos sacamos fotos.  La madre de Julia Otranto, como todos los años nos preparó un suvenir de regalo.  Este año nos hizo un bolso a cada una con una inscripción bordada alusiva a nuestro equipo de Scottish Dancing.   La mayoría de nosotras  lo  está usando  para llevar sus cosas a las clases de escocés.
Cada una con sus nervios y con sus esperanzas de que todo salga bien, fuimos bailando y fuimos bajando del escenario esperando que a los jueces las haya gustado.
Todo fue muy puntual y más o menos a las 19:30 la entrega de premios comenzó.
Los premios fueron muchos y el Aberdare se llevó unos cuantos: Catalina Pascual se llevó dos medallas de plata, Francisca Alcuaz e Inés Pereyra Guillot se llevaron, cada una, un “Certificate of Merit”, yo me llevé dos bonces,  Sofi Benavides se llevó una medalla bronce y un “Certificate of Merit”, Agus Vitale se llevó un Certificate of Merit y Cande Castellani se llevó una medalla de oro y dos de plata, quedando así como subcampeona en el trofeo “ Sir William Mc Callum”.
Todas agradecimos mucho a Clarita y a Ro por habernos enseñado tanto y habernos llevado a ganar: 3 medallas de oro, 7 de plata y 5 de bronce este año. También les agradecimos por habernos enseñado todas esas técnicas que nos ayudan a tener mejor posición, como la punta bien marcada y los pies bien abiertos.  Pero por sobre todo les agradecimos por siempre hacernos reír.  Porque no importan tanto los resultados sino la forma en que los obtuvimos: Pasándola súper bien! Yo creo que ellas están tan contentas como nosotras de todo lo que mejoramos y aprendimos durante los últimos y únicos dos años de Scottish Dancing.