Nuestro lema

Suaviter in modo, fortiter in re” (“Gentil en el modo, resoluto en el hacer”)

La gentileza es uno de los principios en que ha de basarse todos los modos de la educación y del trato al  prójimo. Creemos que uno de los mecanismos básicos para educar está basado en el principio de la imitación.   Es una realidad que los jóvenes copian lo que nosotros, los adultos, hacemos.  Es por ello que desde nuestro lugar de educadores, partimos del ejemplo, nos proponemos todos los días ser gentiles.
No se trata de dejar pasar las conductas no recomendables, ni tampoco de ser inflexibles.   De lo que se trata es de tratar de que los chicos hagan propias buenas formas de tratarse con los otros. Es un trabajo cotidiano basado como dijimos en el ejemplo, siendo consistentes entre lo que decimos y lo que hacemos.
Para nosotros la gentileza es un valor muy abarcativo.   Ser gentil es mostrarse atento respecto a las necesidades de las personas que nos rodean.   La gentileza respeta la dignidad de cualquier otra persona, no importando su estatus social o económico, su religión, su nacionalidad o sus convicciones.   La gentileza evita el hablar abrupto que acusa y lastima.  El gentil se involucra con el medio que lo rodea, con amabilidad, sinceridad e intenciones puras, sin expectativas ni condiciones, encontrando como único fin el hacer el bien.
Creemos que nos definimos como personas no solo por lo que decimos, sino fundamentalmente por lo que hacemos. Por eso parte de nuestro lema nos invita a ser resolutos en el hacer. Las palabras vacías de acción no son más que palabras vacías de contenido.  En la vida debemos participar y comprometernos, con el medio, con el prójimo, con nuestro medio ambiente, con nuestro país. Eso significa hacernos responsables,  perseverantes, con la motivación de cumplir con nuestro deber, en un marco de honestidad, sencillez y gentileza.  Luchar por las ideas propias y defenderlas. Y atrevernos a hacer cosas.
Educar a un chico exige mucho de uno, pero es un camino posible y bello de transitar. Basta verlos desenvolverse dentro y fuera del colegio.