Educar en confianza

Por qué decimos que educamos en confianza:

Como colegio aceptamos la responsabilidad de generar un ambiente que promueva buenas actitudes donde los alumnos puedan desarrollar en libertad hábitos de honestidad, generosidad, y sentido de justicia.
Para ello:

Educar en confianza implica otorgar espacios de libertad, aún sabiendo que pueden ser mal usados.
Aceptamos el riesgo de que los alumnos se equivoquen. Partimos de la base de que uno aprende de los errores.
Creemos que si uno confía en los chicos y les inspira confianza, los chicos responden.
Educar en confianza no significa que todo está permitido. Es fundamental que esto se de en un marco de valores claros donde puedan desarrollar su propia identidad en libertad.

Creemos que un ambiente excesivamente controlado lo único que provoca es que los jóvenes oculten cosas y así nos perdemos la oportunidad de participar de su proceso de formación.

La pregunta sería entonces: ¿Cómo se lleva a la práctica esta filosofía?
La respuesta sería que esto es un trabajo en conjunto. Cada día y desde todos los ámbitos del colegio cada uno pone su granito de arena. Estamos convencidos y así nos demuestra la experiencia, de que los valores no se transmiten con una “charla”, sino que requieren de la práctica cotidiana, del ejemplo permanente. Es un verdadero ejercicio que se fomenta desde todas las áreas del colegio.

Educar en confianza es considerar que los chicos son personas, con sentimientos e inquietudes propias, que pueden hacer un verdadero aporte. Este principio guía el armado de todas las actividades que se realizan en el colegio, desde los deportes, el arte, la música, la catequesis, el baile, las matemáticas, la filosofía, la literatura, la geografía etc.